Prudentemente frustrada

No sé si es porque vengo de donde vengo y allí hay una larga tradición de lo políticamente correcto y de no “mojarte” mucho en los comentarios, principalmente políticos, para no ofender al compañero o que en el fondo soy una persona prudente o demasiado precavida.

El caso es que cada vez que me propongo escribir en el blog sobre un tema me descubro pensando en las posibles consecuencias. Un amigo me dijo una vez que, como empresario, lo que sus empleados o futuros empleados publicaban en facebook podía ser más que motivo suficiente, sino para despedir (según qué cosas, claro) sí al menos para NO contratar.

Esto no sólo me ha marcado mucho en mi facebook (aunque últimamente me estoy liberando más y creo que mis posturas sobre los temas importantes son bien claras) sino también en el blog. No me decido nunca sobre qué tema publicar por miedo a que en un futuro, cuando tenga que volver a buscar trabajo, se me juzgue por lo que expreso, opino o defiendo.

Y ahí es donde estoy frustrada, como individuo de un país democrático (voy a ahorrarme los miles de chascarrillos que se me ocurren al hilo de esto) considero que mis opiniones y mi vida privada nunca serán relevantes para mi trabajo, siempre y cuando cumpla en éste con toda la profesionalidad y el buen hacer que tengo. Y aquí no voy a pecar de falsa inmodestia: soy buena trabajadora; seria, responsable y me adapto muy bien y rápidamente al entorno. Y eso es un hecho indiscutible, y punto.

A lo que voy. Ya no estoy en la edad, pero si lo estuviera me lo pensaría muy mucho antes de publicar en mi facebook, twitter, etc cualquier imagen de una salida por la noche, asadero, boda, o evento social divertido en general. Y eso lo considero un obstáculo para expresarme libremente. Porque, y esto no es nuevo ni me lo estoy inventando, esas imágenes de momentos y situaciones puntuales y concretas van a pesar más en la toma de decisión del futuro empresario que quiera contratarme que todas las buenas referencias que yo traiga a mis espaldas.

Ah, y no me olvido de puntualizar que, siendo mujer, van a pesar aún más en mi contra que si fuera un hombre. Y no os molestéis en llamarme feminista, estoy curtida de ver día a día el diferente trato entre un hombre y una mujer en el trabajo, sobre todo si ambos son padres.

Conclusión: No me juzguéis muy duramente si tardo mucho en publicar porque, aún teniendo mil cosas en la cabeza sobre las que opinar, me estoy mordiendo la lengua todo lo que puedo para que un momento de calentón no hunda todo mi propósito de labrarme una reputación como moderada activa en las redes sociales.

Por Itsaso López Diez (morrigants)