No me gusta la profesora de mi hija.

Hasta ahora veía a los profesores desde el punto de vista de la alumna que fuí o desde el de amiga que soy, ya que conozco unos cuantos. Pero desde que soy madre y mi hija ha empezado en el colegio los veo de una forma diferente. Al menos a la que se encarga de la educación de mi hija.

Dejemos claro que mi hija acaba de empezar, es decir, está en párvulos y técnicamente es una pre-escolarización. Técnicamente ell@s no tienen por qué, y de hecho no lo hacen, cambiar pañales o mudar a los niños si se hacen pis encima. Mi hija no se hace pis ni de día ni de noche desde los dos años y pico, pero es taaaan buena que si no le dicen que vaya al baño o que coma puede llegar a casa con la braguita un poco húmeda y/o sin su “desayuno” sin tocar: porque nadie le ha dicho que podía comer.

He intentado explicárselo y también se lo he contado a la profesora pero aún no estoy muy contenta con los resultados. Vale que ella tiene que educar a mi hija y que tiene otros niños en clase, pero de verdad, que una niña esté con el pantalón mojado todo el día o que no coma desde las 8.30h que la dejamos hasta las 14h que llega a casa me parece algo serio. Y desde luego lo considero su responsabilidad. Y me la sopla si lo considera su trabajo o no, o si tiene más niños a su cargo: es mi hija y me duele.

Ah, y no solo es amor de madre, pero Alazne habla desde los 18 meses. Desde los dos años ya construía frases, sabía los 10 primeros números y distinguía un montón de colores y de formas geométricas. Y no porque hayamos insistido en enseñárselo sino porque es curiosa, pregunta, nosotros le respondemos y ella lo retiene porque, como todos los niños a esta edad, es una esponja.

Itsaso López Diez (Morrigants)

Cuando no hay huevos a decir que NO

Tener una entrevista de trabajo es ir a la aventura. Estoy más que convencida de que muchos tendrán historias increíbles que contar, porque desde luego si algo ha cambiado desde que estamos en crisis/recesión (aquí poner la palabra que prefieran) son las “entrevistas” para lograr un trabajo.

Lo primero de todo: es prácticamente imposible que te llamen para una entrevista. En todo el tiempo que estuve en búsqueda de empleo, tuve 3 entrevistas de trabajo. A cada cual más surrealista. No cuento las dos que tuve estando embarazada (una de ellas por vídeo-conferencia) porque no tenía ninguna duda de que NUNCA contratarían a una mujer embarazada.

Hace menos de un mes acudí a una realizada por una empresa de trabajo temporal. Ni me dijeron el cliente, ni las condiciones. Eso sí, hice una prueba de inglés de 15 minutos y después una exhaustiva entrevista personal de hora y media. Y más tarde, en mi casa vía ordenador, tuve que rellenar un test psicotécnico/psicológico/psicoHOSTIAS que no sé para qué servía porque me pareció estúpido. Cuarenta veces preguntándote lo mismo pero de distinta manera. Que sí, joder, que se tomar decisiones, que he hablado mal de mis jefes/compañeros en trabajos anteriores (el que diga lo contrario, miente) que soy proactiva (como odio esa palabra); que… En fin. Que ni me dijeron si había pasado el primer corte para pasarme al cliente o no. A fecha de hoy no sé si no me han llamado porque al cliente no le interesé, porque no pasé la última prueba o porque soy demasiado bajita. YOQUESÉ.

Ahora, mi entrevista más surrealista ocurrió hace un año exactamente. En esa me dieron el trabajo y aún estoy esperando que me llamen. Aún tengo los e-mails del tío dándome largas de que aún no puedo incorporarme.

La historia es la siguiente: me contacta el dueño de la empresa por twitter. Una, que es desconfiada por naturaleza, se muestra reticente a enviarle el C.V a un tío que me ha entrado de esa forma. Finalmente, me digo que tengo poco que perder y se lo mando. Me dice que está interesado en entrevistarme y su secretaria me da una cita. Más de dos hora de entrevista, en la que él habló más que yo, ofreciéndome un puesto de trabajo que era un sueño: de lo mío, jornada continúa de 8 a  16h, buen sueldo… Un caramelo, aunque había que currar, pero eso no me da miedo.

Me enseña las instalaciones, el lugar que pronto sería sala de trabajo, las otras dependencias, los departamentos, hasta el “office”… Debí sospechar algo cuando me habló de que allí las mujeres no podían maquillarse, ni llevar tacones, y debían vestir uniforme porque “somos muy criticonas” y estaríamos todo el día hablando de lo que lleva una u otra. ¡¡¡!!!

Me fuí con el compromiso de darle mi respuesta antes del lunes (esto era un viernes) ya que si lo quería el puesto era mío. Por supuesto, mi respuesta fue afirmativa. Y ahí es donde empiezan los fenómenos paranormales. Me dice que en una semana o así me llama para empezar. Pasa un mes. Le mando un correo. Me dice que se han retrasado un poco los planes por “nosequé”… Y así hasta dos veces más.

Ha pasado un año y no tengo noticias de él. ¿Que si estoy cabreada? Ya no. ¿Que si lo considero una tomadura de pelo? Por supuesto. ¿Que qué pienso de un empresario que no tiene los huevos necesarios para decirle a alguien que ha cambiado de opinión y que ya no quiere contratarla? Seguro que eso lo podéis imaginar solitos.

Por Itsaso López Diez (morrigants)

 

 

Bendita ignorancia!

Me dice un amigo que tiene que hacer una presentación de las redes sociales que está llevando para futuros y posibles clientes. Él está llevando un programa y además le da repercusión en diferentes plataformas.

Me pide ayuda para presentar datos, estadísticas y gráficos. Todo bien explicado y analizado.

Le explico cómo exportar los datos de facebook para cruzar las diferentes variables en aquellas opciones que sean más representativas de su FanPage (aún ni hemos hablado de twitter).

Empieza el programa a las 21:00h y son las 20:24h y no va y me pregunta si podemos hacerlo en este ratito ¿? Personalmente esto es para mi el claro ejemplo de lo que muchos negocios y empresas creen que son las redes sociales. Un lugar de entretenimiento, que no requiere de mucho ingenio ni dinero y que te ventilas en 25 minutos.

Por Itsaso López (Morrigants)

 

Consejos para un cretino

Consejos altruistas de una humilde compradora esporádica on-line a las web que basan sus negocios en la venta por internet.

1- Si recibes un mail de un posible comprador, trata de atender su solicitud lo antes posible. Esto implica dos cosas:

a- Lee el e-mail

b- Contesta a lo que se te pregunta o pide.

2- Bajo ningún concepto le digas lo obvio de donde está la pestañita, especificando color incluso, y que siga las instrucciones, puesto que obviamente siguiendo las instrucciones se ha perdido.

3- Cuando vuelva a responderte (si lo hace, porque a much@s les habrá tocado un poco las narices tu  respuesta y habrás perdido ya un potencial cliente) ten un poco de picardía y no demuestres que la primera vez ni leíste el e-mail y mucho menos miraste el pantallazo que te adjuntaba.

4- Si aún así te vuelve a responder y por fin le haces caso y descubres el problema, que encima es por un despiste suyo, lo cual hace que se quede en un callejón sin salida, por favor, no le hagas sentir como una estúpida.

Ah, y la última pero no menos importante. Si te manda un correo con su nombre, que además incluye firma con su nombre, joder, escríbelo bien porque a lo mejor el CRETINO eres tú.

Si después de todo esto te compra el producto, enhorabuena, tienes detrás una persona competente que ha mandado otro e-mail muuuucho más educado y correcto que el tuyo que ha salvado la compra. Eso sí, asegúrate de que tu producto sea único y exclusivo porque en cuanto descubran a un competidor similar a ti, te abandonarán sin dudarlo un segundo.

De nada.

Por Itsaso López (Morrigants)

Fitxerora

Hace mucho tiempo, cuando estudiaba en el euskaltegi y aún vivía en Balmaseda, leí un libro que se titulaba “Kutsidazu bidea, Ixabel”. El protagonista iba a un caserío a practicar y mejorar su euskera, pero los habitantes eran tan “cerrados” hablando que muchas veces ni les entendía.

A parte de “Sin noticias de Gurb” creo que es el libro con el que más me he reído sin duda alguna. El caso es que el chico, cada vez que aprendía algo interesante decía: “fitxerora”; algo así como “al archivador”, “al fichero” y a mi se me quedó esa expresión por encima de todas las cosas del libro. Bueno, no. Aún me río cuando recuerdo la escena del tractor. Y se me saltan las lágrimas cuando él suelta su parrafada en castellano, sin espacios, ni comas, ni nada, como si fuera un hastagg larguísimo.

Y esa es la historia del nombre del blog. Poco más hay que decir sobre él. El resto lo iremos descubriendo todos al mismo tiempo.

Por Itsaso López (Morrigants)