Cretinos integrales

“Estoy en caja. Sí. He hecho una carrera de 5 años, varios cursos y muchos años en lo mío para terminar trabajando de cajera. Pero no me quejo. El horario no está mal; los compañer@s son buena gente y, en líneas generales, es un buen trabajo.

Lo malo es cuando viene el/la cretina de turno a desahogarse contigo porque puede. Porque según la gente para eso está una, para decirte a ti todo lo que no se atreven a decir a la empresa, a la suya y a la mía, a su jefe, a su marido, a su madre… en fin, para descargar con la boba de la cajera.

Hoy llega el premiado del día, que se ha tirado más de tres horas en la tienda, o eso dice él, porque yo supongo que ha aparcado aquí y se ha largado a la playa o a hacer sus “bisneys”, y me trae un recibo de 0,95€ para que le valide el ticket del parking. Cuando le informo de que la cantidad gastada en nuestro local debe de ser mayor a esa, se me pone chulo y me pregunta que “dónde lo pone”. Le muestro el cartel y le indico tres o cuatro más cuya ubicación me sé de memoria. Se calla. Se va a pagar. Vuelve. Que si le estamos robando, que sólo se ha pasado 20 minutos, que de dónde sale ese precio. Se lo vuelvo a indicar. Se hace sus cálculos mentales y se vuelve a indignar. Se los corrijo y se cabrea más. Se va. Paga. Me viene exigiendo un recibo. Le sigo recibiendo con una sonrisa y por supuesto se lo hago. Le ha parecido poco, así que me dice que no, que el recibo no. Que le haga una factura, para que me fastidie (literal). Y yo se la hago y se la doy, de nuevo, con una sonrisa. “

Todo esto me lo cuenta mi amiga mientras tomamos un café en Las Canteras. Las dos hemos estudiado lo mismo y estamos comparando nuestras penurias diarias. De cajera a community (sonrío con tristeza).Termina diciéndome que gracias no le puso también una hoja de reclamaciones, que por lo visto ganas no le faltaron. Y yo le comento que no entiendo esa prepotencia de la gente ignorante que no sabe aceptar su equivocación. Se pasan de listos, no leen los carteles y cuando descubren,  que sí, que todo estaba escrito y que ni se han molestado en echarle un vistazo, aún así se mantienen en sus trece y  todo es culpa de la boba de la cajera que les quiere mal. Pero luego me pongo a pensar lo que pasa en mi empresa y no le digo nada. Porque tengas el trabajo que tengas, en la universidad y en la vida te enseñan que el cliente siempre tiene la razón. Y no estoy de acuerdo. A veces hay que contestarle un poco, llevarle la contraria … Aunque no, la mayoría de las veces el C.M hace como mi amiga: sonríe al cliente y se calla lo que realmente piensa.