Consejos a un cretino

Consejos altruistas de una humilde compradora esporádica on-line a las web que basan sus negocios en la venta por internet.

1- Si recibes un mail de un posible comprador, trata de atender su solicitud lo antes posible. Esto implica dos cosas:

a- Lee el e-mail

b- Contesta a lo que se te pregunta o pide.

2- Bajo ningún concepto le digas lo obvio de donde está la pestañita, especificando color incluso, y que siga las instrucciones, puesto que obviamente siguiendo las instrucciones se ha perdido.

3- Cuando vuelva a responderte (si lo hace, porque a much@s les habrá tocado un poco las narices tu  respuesta y habrás perdido ya un potencial cliente) ten un poco de picardía y no demuestres que la primera vez ni leíste el e-mail y mucho menos miraste el pantallazo que te adjuntaba.

4- Si aún así te vuelve a responder y por fin le haces caso y descubres el problema, que encima es por un despiste suyo, lo cual hace que se quede en un callejón sin salida, por favor, no le hagas sentir como una estúpida.

Ah, y la última pero no menos importante. Si te manda un correo con su nombre, que además incluye firma con su nombre, joder, escríbelo bien porque a lo mejor el CRETINO eres tú.

Si después de todo esto te compra el producto, enhorabuena, tienes detrás una persona competente que ha mandado otro e-mail muuuucho más educado y correcto que el tuyo que ha salvado la compra. Eso sí, asegúrate de que tu producto sea único y exclusivo porque en cuanto descubran a un competidor similar a ti, te abandonarán sin dudarlo un segundo.

De nada.

Cretinos integrales

“Estoy en caja. Sí. He hecho una carrera de 5 años, varios cursos y muchos años en lo mío para terminar trabajando de cajera. Pero no me quejo. El horario no está mal; los compañer@s son buena gente y, en líneas generales, es un buen trabajo.

Lo malo es cuando viene el/la cretina de turno a desahogarse contigo porque puede. Porque según la gente para eso está una, para decirte a ti todo lo que no se atreven a decir a la empresa, a la suya y a la mía, a su jefe, a su marido, a su madre… en fin, para descargar con la boba de la cajera.

Hoy llega el premiado del día, que se ha tirado más de tres horas en la tienda, o eso dice él, porque yo supongo que ha aparcado aquí y se ha largado a la playa o a hacer sus “bisneys”, y me trae un recibo de 0,95€ para que le valide el ticket del parking. Cuando le informo de que la cantidad gastada en nuestro local debe de ser mayor a esa, se me pone chulo y me pregunta que “dónde lo pone”. Le muestro el cartel y le indico tres o cuatro más cuya ubicación me sé de memoria. Se calla. Se va a pagar. Vuelve. Que si le estamos robando, que sólo se ha pasado 20 minutos, que de dónde sale ese precio. Se lo vuelvo a indicar. Se hace sus cálculos mentales y se vuelve a indignar. Se los corrijo y se cabrea más. Se va. Paga. Me viene exigiendo un recibo. Le sigo recibiendo con una sonrisa y por supuesto se lo hago. Le ha parecido poco, así que me dice que no, que el recibo no. Que le haga una factura, para que me fastidie (literal). Y yo se la hago y se la doy, de nuevo, con una sonrisa. “

Todo esto me lo cuenta mi amiga mientras tomamos un café en Las Canteras. Las dos hemos estudiado lo mismo y estamos comparando nuestras penurias diarias. De cajera a community (sonrío con tristeza).Termina diciéndome que gracias no le puso también una hoja de reclamaciones, que por lo visto ganas no le faltaron. Y yo le comento que no entiendo esa prepotencia de la gente ignorante que no sabe aceptar su equivocación. Se pasan de listos, no leen los carteles y cuando descubren,  que sí, que todo estaba escrito y que ni se han molestado en echarle un vistazo, aún así se mantienen en sus trece y  todo es culpa de la boba de la cajera que les quiere mal. Pero luego me pongo a pensar lo que pasa en mi empresa y no le digo nada. Porque tengas el trabajo que tengas, en la universidad y en la vida te enseñan que el cliente siempre tiene la razón. Y no estoy de acuerdo. A veces hay que contestarle un poco, llevarle la contraria … Aunque no, la mayoría de las veces el C.M hace como mi amiga: sonríe al cliente y se calla lo que realmente piensa.

Prudentemente frustrada

No sé si es porque vengo de donde vengo y allí hay una larga tradición de lo políticamente correcto y de no “mojarte” mucho en los comentarios, principalmente políticos, para no ofender al compañero o que en el fondo soy una persona prudente o demasiado precavida.

El caso es que cada vez que me propongo escribir en el blog sobre un tema me descubro pensando en las posibles consecuencias. Un amigo me dijo una vez que, como empresario, lo que sus empleados o futuros empleados publicaban en facebook podía ser más que motivo suficiente, sino para despedir (según qué cosas, claro) sí al menos para NO contratar.

Esto no sólo me ha marcado mucho en mi facebook (aunque últimamente me estoy liberando más y creo que mis posturas sobre los temas importantes son bien claras) sino también en el blog. No me decido nunca sobre qué tema publicar por miedo a que en un futuro, cuando tenga que volver a buscar trabajo, se me juzgue por lo que expreso, opino o defiendo.

Y ahí es donde estoy frustrada, como individuo de un país democrático (voy a ahorrarme los miles de chascarrillos que se me ocurren al hilo de esto) considero que mis opiniones y mi vida privada nunca serán relevantes para mi trabajo, siempre y cuando cumpla en éste con toda la profesionalidad y el buen hacer que tengo. Y aquí no voy a pecar de falsa inmodestia: soy buena trabajadora; seria, responsable y me adapto muy bien y rápidamente al entorno. Y eso es un hecho indiscutible, y punto.

A lo que voy. Ya no estoy en la edad, pero si lo estuviera me lo pensaría muy mucho antes de publicar en mi facebook, twitter, etc cualquier imagen de una salida por la noche, asadero, boda, o evento social divertido en general. Y eso lo considero un obstáculo para expresarme libremente. Porque, y esto no es nuevo ni me lo estoy inventando, esas imágenes de momentos y situaciones puntuales y concretas van a pesar más en la toma de decisión del futuro empresario que quiera contratarme que todas las buenas referencias que yo traiga a mis espaldas.

Ah, y no me olvido de puntualizar que, siendo mujer, van a pesar aún más en mi contra que si fuera un hombre. Y no os molestéis en llamarme feminista, estoy curtida de ver día a día el diferente trato entre un hombre y una mujer en el trabajo, sobre todo si ambos son padres.

Conclusión: No me juzguéis muy duramente si tardo mucho en publicar porque, aún teniendo mil cosas en la cabeza sobre las que opinar, me estoy mordiendo la lengua todo lo que puedo para que un momento de calentón no hunda todo mi propósito de labrarme una reputación como moderada activa en las redes sociales.

Por Itsaso López Diez (morrigants)

Cuando no hay huevos a decir que NO

Tener una entrevista de trabajo es ir a la aventura. Estoy más que convencida de que muchos tendrán historias increíbles que contar, porque desde luego si algo ha cambiado desde que estamos en crisis/recesión (aquí poner la palabra que prefieran) son las “entrevistas” para lograr un trabajo.

Lo primero de todo: es prácticamente imposible que te llamen para una entrevista. En todo el tiempo que estuve en búsqueda de empleo, tuve 3 entrevistas de trabajo. A cada cual más surrealista. No cuento las dos que tuve estando embarazada (una de ellas por vídeo-conferencia) porque no tenía ninguna duda de que NUNCA contratarían a una mujer embarazada.

Hace menos de un mes acudí a una realizada por una empresa de trabajo temporal. Ni me dijeron el cliente, ni las condiciones. Eso sí, hice una prueba de inglés de 15 minutos y después una exhaustiva entrevista personal de hora y media. Y más tarde, en mi casa vía ordenador, tuve que rellenar un test psicotécnico/psicológico/psicoHOSTIAS que no sé para qué servía porque me pareció estúpido. Cuarenta veces preguntándote lo mismo pero de distinta manera. Que sí, joder, que se tomar decisiones, que he hablado mal de mis jefes/compañeros en trabajos anteriores (el que diga lo contrario, miente) que soy proactiva (como odio esa palabra); que… En fin. Que ni me dijeron si había pasado el primer corte para pasarme al cliente o no. A fecha de hoy no sé si no me han llamado porque al cliente no le interesé, porque no pasé la última prueba o porque soy demasiado bajita. YOQUESÉ.

Ahora, mi entrevista más surrealista ocurrió hace un año exactamente. En esa me dieron el trabajo y aún estoy esperando que me llamen. Aún tengo los e-mails del tío dándome largas de que aún no puedo incorporarme.

La historia es la siguiente: me contacta el dueño de la empresa por twitter. Una, que es desconfiada por naturaleza, se muestra reticente a enviarle el C.V a un tío que me ha entrado de esa forma. Finalmente, me digo que tengo poco que perder y se lo mando. Me dice que está interesado en entrevistarme y su secretaria me da una cita. Más de dos hora de entrevista, en la que él habló más que yo, ofreciéndome un puesto de trabajo que era un sueño: de lo mío, jornada continúa de 8 a  16h, buen sueldo… Un caramelo, aunque había que currar, pero eso no me da miedo.

Me enseña las instalaciones, el lugar que pronto sería sala de trabajo, las otras dependencias, los departamentos, hasta el “office”… Debí sospechar algo cuando me habló de que allí las mujeres no podían maquillarse, ni llevar tacones, y debían vestir uniforme porque “somos muy criticonas” y estaríamos todo el día hablando de lo que lleva una u otra. ¡¡¡!!!

Me fuí con el compromiso de darle mi respuesta antes del lunes (esto era un viernes) ya que si lo quería el puesto era mío. Por supuesto, mi respuesta fue afirmativa. Y ahí es donde empiezan los fenómenos paranormales. Me dice que en una semana o así me llama para empezar. Pasa un mes. Le mando un correo. Me dice que se han retrasado un poco los planes por “nosequé”… Y así hasta dos veces más.

Ha pasado un año y no tengo noticias de él. ¿Que si estoy cabreada? Ya no. ¿Que si lo considero una tomadura de pelo? Por supuesto. ¿Que qué pienso de un empresario que no tiene los huevos necesarios para decirle a alguien que ha cambiado de opinión y que ya no quiere contratarla? Seguro que eso lo podéis imaginar solitos.

Por Itsaso López Diez (morrigants)

 

 

Bendita ignorancia!

Me dice un amigo que tiene que hacer una presentación de las redes sociales que está llevando para futuros y posibles clientes. Él está llevando un programa y además le da repercusión en diferentes plataformas.

Me pide ayuda para presentar datos, estadísticas y gráficos. Todo bien explicado y analizado.

Le explico cómo exportar los datos de facebook para cruzar las diferentes variables en aquellas opciones que sean más representativas de su FanPage (aún ni hemos hablado de twitter).

Empieza el programa a las 21:00h y son las 20:24h y no va y me pregunta si podemos hacerlo en este ratito ¿? Personalmente esto es para mi el claro ejemplo de lo que muchos negocios y empresas creen que son las redes sociales. Un lugar de entretenimiento, que no requiere de mucho ingenio ni dinero y que te ventilas en 25 minutos.

Por Itsaso López (Morrigants)