De mis extensiones favoritas de chrome

Este no es un post de experto ni siquiera para dummies. Como autodidacta en el mundo online (tanto de herramientas, como contenido, como programas) soy una gran devota de ‘San Google’ y por tanto, absolutamente convencida de su efectividad y sapiencia, más aún cuando no tienes un gurú a mano al que preguntarle tus dudas (las grandes y las pequeñas).

El orden no es lo mío, aunque no pierdo la esperanza, pero soy muy consciente de la importancia de tener todo a mano y clasificado para ahorrar tiempo y, sobre todo, no dispersarse (algo muy habitual cuando navegas). El tiempo es oro, su gestión puede ser tan sencilla como quieras. Así que es fundamental conocer las herramientas que pueden ayudarte a maximizarlo.

¿Por dónde empiezo?

Yo empecé por el navegador, probar con los que hay disponibles y elegir el que más te gusta y mejor se adapta a ti. ¿Perogrullada? En absoluto. Los he probado casi todos y siempre he vuelto a casa, a Chrome.

Si lo tuneas a tu manera puedes tener varios usuarios, yo tengo más de dos porque soy de Bilbao y hasta en esto se nota la chulería, pero se puede empezar por lo básico: un usuario personal y uno profesional.

¿Para qué?

Simple. Puedes determinar las páginas que quieres para que, al abrirlo, siempre salgan con el usuario por defecto. Así, con mi usuario personal tengo mi correo, las redes sociales que utilizo habitualmente, el drive y una hoja de buscador (de ésta hablaré más adelante porque es mi nuevo ‘juguete’).

Con el usuario profesional tengo el correo del trabajo, hootsuite, producteev y Business Facebook, vamos, lo que utilizo habitualmente para trabajar.

Cada usuario tiene un nombre y una foto identificativa. Crearlo es muy sencillo pero este post no es un tutorial de cómo hacerlo, al final me disperso y termino hablando de otra cosa. Este post era sobre mi última extensión añadida. En principio, y a diferencia que con los perfiles, no distingo entre mi usuario personal y el profesional para instalarlas. Tengo las mismas en todos los usuarios pero podría, y debería, hacerse diferenciación entre las instaladas en un sitio y en otro.

¿Cómo las instalo?

Instalarlas es sencillísimo y hay infinidad de ellas. Como todo, de algunas hay varias posibilidades y tienes dos opciones a la hora de elegir: probar a ver cuál te gusta más o mirar las opiniones de otros usuarios a ver cuál eliges (también hay una tercera: que alguien te la recomiende).

Para ponerlas solo tienes que ir a Configuración de Google Chrome y seleccionar ‘Extensiones’ en el lado izquierdo de la pantalla.  Por defecto, Chrome te ofrece algunas pero si quieres buscar y elegir más tienes que darle a:

Extensiones

 

Y por fin llegamos a mi última adquisición
Cuando clicas en ‘obtener más extensiones’ te lleva a la Chrome Web Store. Si pones en el buscador ‘ecosia’ y ahí te aparecerán varias opciones, entre ellas la aplicación y la extensión.

 

¿Qué es Ecosia?

Ecosia es el buscador que planta árboles cuando buscas en la web. Instalas la extensión, que es gratuita, para el navegador y úsala cada vez que busques. Cada vez que la utilizas, te aparece un número a la derecha, en el icono del árbol, que hace las veces de marcador.

Y sí, eso es todo. Ahora dirás que menuda chorrada, que eso no vale para nada, que… lo que quieras. Pero a mi me parece una gran idea, sencilla y que yo, internauta acomodada como muchos y espectadora de dramas diarios sobre los que raramente hago algo directamente, aplico. Además, es un buen buscador, no pierdo nada de lo que tenía y al mismo tiempo aporto mi micro-grano de arena.

 

Consejos a un cretino

Consejos altruistas de una humilde compradora esporádica on-line a las web que basan sus negocios en la venta por internet.

1- Si recibes un mail de un posible comprador, trata de atender su solicitud lo antes posible. Esto implica dos cosas:

a- Lee el e-mail

b- Contesta a lo que se te pregunta o pide.

2- Bajo ningún concepto le digas lo obvio de donde está la pestañita, especificando color incluso, y que siga las instrucciones, puesto que obviamente siguiendo las instrucciones se ha perdido.

3- Cuando vuelva a responderte (si lo hace, porque a much@s les habrá tocado un poco las narices tu  respuesta y habrás perdido ya un potencial cliente) ten un poco de picardía y no demuestres que la primera vez ni leíste el e-mail y mucho menos miraste el pantallazo que te adjuntaba.

4- Si aún así te vuelve a responder y por fin le haces caso y descubres el problema, que encima es por un despiste suyo, lo cual hace que se quede en un callejón sin salida, por favor, no le hagas sentir como una estúpida.

Ah, y la última pero no menos importante. Si te manda un correo con su nombre, que además incluye firma con su nombre, joder, escríbelo bien porque a lo mejor el CRETINO eres tú.

Si después de todo esto te compra el producto, enhorabuena, tienes detrás una persona competente que ha mandado otro e-mail muuuucho más educado y correcto que el tuyo que ha salvado la compra. Eso sí, asegúrate de que tu producto sea único y exclusivo porque en cuanto descubran a un competidor similar a ti, te abandonarán sin dudarlo un segundo.

De nada.

Cretinos integrales

“Estoy en caja. Sí. He hecho una carrera de 5 años, varios cursos y muchos años en lo mío para terminar trabajando de cajera. Pero no me quejo. El horario no está mal; los compañer@s son buena gente y, en líneas generales, es un buen trabajo.

Lo malo es cuando viene el/la cretina de turno a desahogarse contigo porque puede. Porque según la gente para eso está una, para decirte a ti todo lo que no se atreven a decir a la empresa, a la suya y a la mía, a su jefe, a su marido, a su madre… en fin, para descargar con la boba de la cajera.

Hoy llega el premiado del día, que se ha tirado más de tres horas en la tienda, o eso dice él, porque yo supongo que ha aparcado aquí y se ha largado a la playa o a hacer sus “bisneys”, y me trae un recibo de 0,95€ para que le valide el ticket del parking. Cuando le informo de que la cantidad gastada en nuestro local debe de ser mayor a esa, se me pone chulo y me pregunta que “dónde lo pone”. Le muestro el cartel y le indico tres o cuatro más cuya ubicación me sé de memoria. Se calla. Se va a pagar. Vuelve. Que si le estamos robando, que sólo se ha pasado 20 minutos, que de dónde sale ese precio. Se lo vuelvo a indicar. Se hace sus cálculos mentales y se vuelve a indignar. Se los corrijo y se cabrea más. Se va. Paga. Me viene exigiendo un recibo. Le sigo recibiendo con una sonrisa y por supuesto se lo hago. Le ha parecido poco, así que me dice que no, que el recibo no. Que le haga una factura, para que me fastidie (literal). Y yo se la hago y se la doy, de nuevo, con una sonrisa. “

Todo esto me lo cuenta mi amiga mientras tomamos un café en Las Canteras. Las dos hemos estudiado lo mismo y estamos comparando nuestras penurias diarias. De cajera a community (sonrío con tristeza).Termina diciéndome que gracias no le puso también una hoja de reclamaciones, que por lo visto ganas no le faltaron. Y yo le comento que no entiendo esa prepotencia de la gente ignorante que no sabe aceptar su equivocación. Se pasan de listos, no leen los carteles y cuando descubren,  que sí, que todo estaba escrito y que ni se han molestado en echarle un vistazo, aún así se mantienen en sus trece y  todo es culpa de la boba de la cajera que les quiere mal. Pero luego me pongo a pensar lo que pasa en mi empresa y no le digo nada. Porque tengas el trabajo que tengas, en la universidad y en la vida te enseñan que el cliente siempre tiene la razón. Y no estoy de acuerdo. A veces hay que contestarle un poco, llevarle la contraria … Aunque no, la mayoría de las veces el C.M hace como mi amiga: sonríe al cliente y se calla lo que realmente piensa.

¿Es el anuncio de Tampax una apología del tamponin?

¿Es el anuncio de Tampax una apología del tamponin?

tampax

Estoy un poco cansada de que la gente se meta con Amaia Salamanca por el anuncio de Tampax, por lo que voy a hacer de abogado del diablo y romper una lanza a su favor y proclamar su inocencia en este post. NO es un post sobre Amaia.

El problema aquí son los creativos/publicistas/anunciante que tratan de decirnos algo pero no alcanzo a comprender el qué. Y al parecer a todos se nos escapa (¿o no?). Dejo aquí el enlace del anuncio al que hago referencia por si alguien no lo ha visto aún – Amaia Salamanca y Tampax.

Ojalá hace 25 años alguien me hubiera explicado cómo ponerme el tampax y sus ventajas. Me hubiera ahorrado muchos disgustos de ropa manchada, días de calor incomodísima, días de playa perdidos, años de jersey en el culo, y un largo etcétera. Para mí ha sido y será uno de los mejores inventos de todos los tiempos (eso sí, mejorable, pero no voy a entrar aquí y ahora en estos temas). Cualquiera que haya empezado a usarlos en esa época y tratara de ponérselo según venía en las instrucciones, me entenderá.

Pero este post no trata de lo que Amaia muestra en el anuncio. Ni de lo que los publicistas (hombres) nos quieren enseñar a las mujeres desde su absoluta ignorancia; aunque no todo es culpa de ellos. La sociedad en la que vivimos muestra en determinados temas un puritanismo tan irracional que roza lo absurdo.

¿Quieren que les diga porqué el líquido de las compresas y todo lo relacionado con la regla es azul? No, no es porque menstrua la pitufina como dicen algunos. Estamos hartos de imágenes de violencia extrema, muertes, atentados, protestas, etc tanto en internet,como en las noticias, como en las películas. Ahora, pon un anuncio con una compresa o un tampax sangriento en la tele y se acabará el mundo…

Lo importante no es porqué Amaia le pone el tampax a un chico en la mano para hacerle la demostración. Lo importante, en mi opinión, es porqué todo el mundo se pregunta porqué es un chico y no una chica/amiga. Hay muchos matices y anexos a esta respuesta pero para mi la principal cae por su propio peso: porque si yo le explico a mi amiga cómo ponerse el tampax no será poniéndoselo en la mano precisamente, sino que mi ejemplo será más gráfico. ¿Se imaginan la imagen? Pues ahora imaginenla en televisión. Se acaba el mundo.

Y lo último, y en realidad lo único importante de todo: ¿Por qué uno de los chicos trata de robarle uno del bolso? No entiendo lo que tratan de decirnos con esto. Cuando yo estudié la carrera te decían que, en general, se pensaba siempre en un mensaje que un individuo medio (O_O) pudiera entender. No sé si esto significa que no llego a la media de inteligencia de un individuo o que el anuncio está dirigido a individuos por encima de la media… ¿Trata el chico de probarlo él mismo?¿Quiere hacer “tamponing”? Ésta última es la que tiene más sentido, pero no me cabe en la cabeza que el anunciante quisiera lanzar ese mensaje a favor de esa extraña práctica para emborracharse.

¿sugerencias?

Prudentemente frustrada

No sé si es porque vengo de donde vengo y allí hay una larga tradición de lo políticamente correcto y de no “mojarte” mucho en los comentarios, principalmente políticos, para no ofender al compañero o que en el fondo soy una persona prudente o demasiado precavida.

El caso es que cada vez que me propongo escribir en el blog sobre un tema me descubro pensando en las posibles consecuencias. Un amigo me dijo una vez que, como empresario, lo que sus empleados o futuros empleados publicaban en facebook podía ser más que motivo suficiente, sino para despedir (según qué cosas, claro) sí al menos para NO contratar.

Esto no sólo me ha marcado mucho en mi facebook (aunque últimamente me estoy liberando más y creo que mis posturas sobre los temas importantes son bien claras) sino también en el blog. No me decido nunca sobre qué tema publicar por miedo a que en un futuro, cuando tenga que volver a buscar trabajo, se me juzgue por lo que expreso, opino o defiendo.

Y ahí es donde estoy frustrada, como individuo de un país democrático (voy a ahorrarme los miles de chascarrillos que se me ocurren al hilo de esto) considero que mis opiniones y mi vida privada nunca serán relevantes para mi trabajo, siempre y cuando cumpla en éste con toda la profesionalidad y el buen hacer que tengo. Y aquí no voy a pecar de falsa inmodestia: soy buena trabajadora; seria, responsable y me adapto muy bien y rápidamente al entorno. Y eso es un hecho indiscutible, y punto.

A lo que voy. Ya no estoy en la edad, pero si lo estuviera me lo pensaría muy mucho antes de publicar en mi facebook, twitter, etc cualquier imagen de una salida por la noche, asadero, boda, o evento social divertido en general. Y eso lo considero un obstáculo para expresarme libremente. Porque, y esto no es nuevo ni me lo estoy inventando, esas imágenes de momentos y situaciones puntuales y concretas van a pesar más en la toma de decisión del futuro empresario que quiera contratarme que todas las buenas referencias que yo traiga a mis espaldas.

Ah, y no me olvido de puntualizar que, siendo mujer, van a pesar aún más en mi contra que si fuera un hombre. Y no os molestéis en llamarme feminista, estoy curtida de ver día a día el diferente trato entre un hombre y una mujer en el trabajo, sobre todo si ambos son padres.

Conclusión: No me juzguéis muy duramente si tardo mucho en publicar porque, aún teniendo mil cosas en la cabeza sobre las que opinar, me estoy mordiendo la lengua todo lo que puedo para que un momento de calentón no hunda todo mi propósito de labrarme una reputación como moderada activa en las redes sociales.

Por Itsaso López Diez (morrigants)